"Arranco todos los posters, meto todas las cosas en cajas, vuelvo la habitación totalmente impersonal. Luego lleno la bañera de hielo, me sumerjo y me conecto. No quiero ser la niña de nadie. No quiero ser nadie. No quiero existir."
En japonés "hikikomori" es la palabra que se utiliza para definir a las personas que deciden encerrarse en su habitación sin ninguna intención de salir, repudiando o evitando severamente cualquier contacto o interacción social. Justo lo que Neo hizo al llegar a Woodland Park, totalmente traumatizada y culpable por la muerte de Tomás en "Tyger Slay" y tras haber visitado a su familia en Japón. Enterarse de la agonía de su madre moribunda por el cáncer y enfrentarse a la decepción y el deshonor familiar por parte de su padre, fue una losa demasiado pesada que afectó a todo su desarrollo como personaje, y que además colindó de vicio narrativamente hablando con la colección de pifias sucesivas que la jugadora sacó durante sus incursiones como netrunner, pero de eso ya hablaré en otro post.
Si habéis escuchado The Time of the Red, reconoceréis inmediatamente la melodía principal de "Found Her in a Dump" tocada por un sakuhachi arrastrado y distante, caído dramáticamente a la tonalidad de Bb menor con tensiones sutiles tocadas por sintetizadores y pads modernos, oscuros y distorsionados a un insoportablemente lento tempo de 55 bpm que recupera una falsa sensación de velocidad cuando los sintetizadores bajo toca las semicorcheas, dando la sensación de que va el doble de rápido (110) aproximadamente a partir de la mitad de la canción, sin dejar de sentir esa sensación machacona incluso sin presencia de percusión. Y por supuesto, volvemos a la opresión, al agobio y a la tensión de ese "TA-TA-TÁ" machacón que es la cruda Night City (y el mundo en general) enclaustrando al personaje de Neo igual que las cuatro paredes de su cuarto. O que las cuatro puertas del Galena cuando Rodrigo la rescató del basurero, de ahí que eligiera la melodía de "Found Her in a Dump" para representar ese "paso atrás" que Neo da en esta parte de la historia: vuelve el miedo, la ansiedad, la incertidumbre y el rechazo a recibir o pedir ayuda externa. Vuelve la Neo que se encierra, que huye y que se cree una buena para nada.
A este efecto de no dejar respirar la música y saturar el oído se le conoce como "muralla de ruído", es decir, que no hay silencios ni respiración en la harmonía, solo capas, capas y capas de instrumentos (pads en este caso) que ésta actúa como una pared acústica que encierra todo lo que ocurre musicalmente hablando (algo que oímos con los órganos de Interstellar con Hans Zimmer, por ejemplo).
Hay ligeros guiños en la composición y selección de sonidos que representan el intento de Silver de hablar con ella en el 1:48, como ese piano brillante y distante al que el shakuhachi responde de manera oscura y deprimente, y que no es capaz de sobreponerse al la oscuridad de las paredes de ruido de los pads circundando al instrumento de Neo, como si su sonido no fuera capaz de traspasar ese muro sonoro más de unos pocos segundos antes de que el shakuhachi caiga a plomo en la pentatónica menor del Bb. También hay una pequeña respuesta melódica en el 2:18 con los acordes finales de "Found Her in a Dump" como referencia a Rodrigo, quien decide mantener la distancia con la excusa de "darle espacio" pensando que quizá si intercede podría empeorar la estabilidad de Neo. Algo que ella, por supuesto, malinterpreta totalmente como un gesto de abandono y frialdad que la hunde todavía más en el agujero, motivo por el cual el shakuhachi no responde a la llamada durante toda la canción.
Mi intención fue representar esa desesperanza y esa sensación de vacío en el corazón de Neo al verse rechazada y despojada del apoyo familiar, y además de sentirse culpable por la muerte de Tomás en la temporada anterior. Que el sakuhachi sonara a un almento desesperado que se ahoga en esa tiniebla horrible, dolorosa y agobiante que es la ansiedad. Que se sienta solo en medio del ruido, abandonado en medio de una ciudad indolente a la que le da igual lo que le suceda cada individuo. Algo que arrastra a Neo a su punto más bajo, a su límite, y le hace perder el foco de lo que tiene alrededor: su familia elegida, sus amigos y su clan. En vez de recurrir a ellos, opta por aislarse para no convertirse en un estorbo, lo que solo logra empeorar aún más su situación.
Y por eso mola tanto que los personajes tomen malas decisiones.
Algo que a título personal me gusta mucho de este tema es que rompe con la atmósfera distendida que Woodland Park había recreado al rededor de los personajes hasta ese momento. El regreso de Neo desde Japón se sintió abrupto y extraño, y su decisión de deshacer totalmente la habitación que sus amigos habían decorado "a su gusto" para darle una sorpresa y encerrarse les pilla totalmente a contrapelo. Y eso es justo lo que ocurre en este punto del disco. "Hikikomori" pincha el globo de manera magistral y recuerda al oyente que por muchos carteles de neón y música de los 80 que pongamos, seguimos en la Era del Rojo. Seguimos en Cyberpunk.
Y la felicidad no dura en Night City.

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