"Palmnivore" ha sido de las pocas canciones que han mantenido el título imperturbable desde primer minuto porque tenía clarísimo que la escena de Doc, Fuego y Silver salvando al NPC noname de las palmeras carnívoras mutantes de Biotechnica iba a tener canción propia. Y a estas alturas del párrafo, creo que no hace falta explicar de dónde saqué el nombre.
La escena tal y como yo la viví rozó lo frenético y lo absurdo a partes iguales. Y es que la puñetera palmera ha sido uno de los enemigos que más nos ha hecho devanarnos los sesos como grupo. Para empezar, el arranque escenográfico que fue un cuasi-total pasotismo al malentender la explicación del Máster. "Veis que una palmera carnívora se está comiendo a un tipo porque veis los pies asomando por la boca carnívora, en lo alto del tronco". Nosotros: "Pos nah. Que le aproveche". El Máster: "... ¿En serio os vais a pirar y dejar que se lo coma?". Nosotros: "¡Ah! ¿Pero el tipo sigue vivo?". El Máster: "¡Claro! ¡Le estáis viendo patalear!". Nosotros: "Ah, bueno, entonces habrá que salvarlo".
Esta entretenida confusión creo que se refleja muy bien en los primeros segundos de la canción, donde los violines intentan reflejar la urgencia de la situación (el Máster) y el piano y el duduk se responden en una conversación despreocupada que parece ir totalmente a parte durante un momento, antes de que la batería reconduzca la acción y los violines vuelven a elevar la sensación de urgencia. En ese momento, cuando escuchamos el violín de Doc repetir el tema principal de "Welcome to Woodland Park" (porque la acción ocurre en una zona especialmente característica del barrio), es donde el grupo se concentra por fin en la gravedad de la situación.
En sí la escena no fue especialmente trepidante, porque Fuego lo solucionó trepando el tronco hasta un sensor implantado en el tronco que sometía a la palmera a una fuerte descarga eléctrica, y que podía usarse en situaciones de emergencia. Una tarea sencilla para el mejor técnico de Night City, cuya mayor complicación era suprimir la señal del sensor para esquivar las alarmas de Biotechnica. Ese momento se refleja especialmente a partir del 1:30, y tras eso prácticamente podríamos saltar al minuto 2:12, cuando la palmera regurgita al hombre medio desmayado entre un charco de babas viscosas y ácidas que empapa tanto a Doc como a Silver cogiendo al tipo al vuelo y pringándose por el camino con los efluvios de la palmera mutante. Justo a tiempo para que aparezca Trauma Team, alertado por el biomonitor del noname regurgitado, y con ellos, el mismísimo Doctor Anthony Grey bajando del AV médico con su arma pegada al pecho. Maravilloso.
Obviamente en ese impass, decidí recuperar el motivo principal de Woodland Park con las cuerdas y la percusión, dándole un poquito de epicidad a la escena (la que no tuvimos nosotros, vaya) imaginando, qué se yo... Que en lo que Fuego trepa por el tronco, Silver y Doc tienen que distraer a las otras bocas carnívoras de la palmera para que no se meriende también al técnico y, de paso, para que las palmeras vecinas no les merienden a ellos. Y todo SIN disparar y SIN dañar a sus potenciales asesinas, no sea que venga la megacorpo a reventarles.
No sé, fue una escena divertida en la que, si bien es verdad que echamos de menos a Rodri y a Neo; igualmente dejó una anécdota muy divertida para el recuerdo que, además, trascendió durante varias partidas posteriores. Esa mezcla entre peligro y ridículo quedó, debo decir, bastante "anime" en mi cabeza. Y a nivel musical, ha sido un reto muy divertido de representar. Porque tenía que sonar efectivamente peligroso, pero no tan tenso ni tan oscuro como para poner a los Pjs de un aprieto del que no puedan salir, sino del que no quieren salir a lo bruto para no atraer consecuencias que sí podrían ser verdaderamente problemáticas para ellos. Ese equilibro entre los momentos de tensión psicológica y frustración, y al mismo tiempo la ligereza del drama cómico, se consigue cuando sabes usar bien los acordes prestados y jugar con los dominantes secundarios para "confundir" al oyente. Podría ser muy evidente que hay cambios del modo menor y el modo mayor, pero en realidad estamos todo el rato dentro de la misma tonalidad. Empero, los dominantes secundarios actúan como "los reyes" armónicos durante los compases suficientes como para que el oído perciba un cambio tonal evidente sin que realmente éste exista. No sé, cositas chulis de la música. La cosa es que la misma canción os va a sonar a ratos "alegre" (dominancia secundaria de acordes de la relativa mayor), a ratos "dramática" (tonalidad real) y a ratos "oscura" (uso del modo menor armónico y melódico para dar un efecto más exótico). Como no cambiamos la escala en ningún momento, los cambios son sutiles, agradables y fáciles de percibir para el oído.
Vamos, poesía en rama, canelita en notas, no se qué y no se cuántos, que la IA aún está lejos de quitarme el trabajo. O no. Qué se yo.


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